Compromiso comunitario con el páramo

Como parte del proyecto “Siembra de árboles nativos como estrategia de sostenibilidad y protección de los páramos”, que se desarrolla en la comunidad Santa María de Milán, se ejecutó un conjunto de actividades formativas y participativas orientadas a promover el cuidado de los ecosistemas altoandinos, especialmente del páramo, fuente vital de biodiversidad y agua.

Talleres que generan conciencia y acción

En el marco del proyecto, se desarrollaron tres talleres que lograron una destacada participación de la comunidad, superando ampliamente las expectativas iniciales.

El primero se realizó el 11 de octubre de 2025 y se centró en la importancia de la conservación de los páramos y la biodiversidad. Este espacio fue facilitado por el Ing. Sergio Pilataxi y tuvo como objetivo sensibilizar a los asistentes sobre la siembra de especies nativas. La convocatoria alcanzó a 110 participantes, evidenciando el alto interés de la comunidad en estas temáticas.

Posteriormente, el 27 de diciembre de 2025, se llevó a cabo un taller enfocado en el cuidado de los ecosistemas altoandinos, dirigido especialmente a niños y adolescentes. Fue facilitado por la Srta. Nataly Lalangui y contó con la participación de 42 asistentes, quienes, a través de cuentos e historias, reflexionaron sobre la importancia de proteger el medio ambiente y el rol fundamental de los páramos en la conservación de las especies y las fuentes de agua.

Finalmente, el 07 de marzo de 2026, se desarrolló un tercer taller facilitado por la compañera Martha Inlago, del vivero Kamayu. Durante este espacio, se abordó la importancia de las cercas vivas como estrategia para mitigar los efectos del cambio climático, así como su contribución a la regeneración natural de las plantas del páramo. Además, se destacó que las cercas vivas ayudan a regular la temperatura y proporcionan sombra para los animales. Este taller contó con la participación de 79 asistentes.

En los tres talleres, la comunidad expresó un fuerte compromiso por aprender y poner en práctica acciones concretas para la conservación del páramo y la naturaleza en general. Cabe destacar que, aunque inicialmente se planificaron para grupos de hasta 30 personas, la participación superó ampliamente este número, reflejando el interés colectivo por preservar un entorno saludable.

Arte y naturaleza

Como complemento a los procesos formativos, el 14 de marzo de 2026 se realizó un concurso ecológico que integró creatividad, identidad y conciencia ambiental. En esta actividad, 32 niños y jóvenes de la comunidad elaboraron dibujos inspirados en el medio ambiente y su entorno.

A partir de estas creaciones, el artista Carlos Romero Vargas (CAROVA) diseñó un mural en la casa comunal, el cual fue pintado por los propios niños y jóvenes bajo su guía. Esta experiencia no solo fortaleció el vínculo de los participantes con el entorno natural y social, sino que también promovió la expresión artística como herramienta de sensibilización.

El mural, que ahora forma parte del espacio comunitario, transmite un mensaje permanente sobre el cuidado del medio ambiente y la importancia de la organización comunitaria, convirtiéndose en un símbolo del compromiso colectivo.

Un proceso que deja huella

Las actividades desarrolladas evidencian que la educación ambiental, cuando se construye de manera participativa y contextualizada, genera impactos significativos en las comunidades. La alta asistencia, el entusiasmo de los participantes y los resultados visibles, como el mural comunitario, son prueba de que la comunidad no sólo ha recibido conocimientos, sino que ha fortalecido su sentido de corresponsabilidad en la protección de su entorno.

Este proyecto reafirma que la conservación del páramo no es únicamente una tarea técnica, sino un proceso social que se construye desde la conciencia, la participación y el compromiso comunitario.

Les compartimos a continuación algunas fotografías de estas actividades.

También te puede interesar