El pasado 23 de mayo se desarrolló un taller formativo con los becarios del núcleo Cayambe, utilizando el cine como una herramienta para promover la reflexión, el diálogo y el pensamiento crítico. En esta ocasión, los participantes observaron la película animada: El pan de la guerra, una historia que aborda temas como la resiliencia, la educación, la guerra y el papel de la mujer en contextos de conflicto.
La jornada inició con una serie de preguntas orientadoras que invitaron a los jóvenes a reflexionar sobre aspectos fundamentales de su vida cotidiana: ¿Qué cosas damos por hechas en nuestra vida diaria? ¿Qué harías si un día no pudieras ir a estudiar o salir libremente? ¿Qué significa ser valiente? Los becarios compartieron voluntariamente sus opiniones y experiencias, generando un ambiente de confianza y participación.
Posteriormente, se planteó un ejercicio de reflexión personal en el que los participantes debían imaginar que solo podían conservar una persona, un objeto y un sueño. Esta actividad permitió valorar aquello que consideran verdaderamente indispensable en sus vidas y preparó el terreno para los temas que se abordarían más adelante.
Antes de la proyección, se presentó una breve contextualización sobre Afganistán, país donde se desarrolla la historia de la película, con el propósito de comprender mejor las circunstancias sociales y culturales que enfrentan sus protagonistas.
Tras la observación de la película, se promovió un espacio de diálogo a partir de preguntas como: ¿En qué momento alguien demuestra valentía? ¿Qué situaciones de injusticia identificaste? ¿Qué hechos transmiten esperanza? ¿Cómo cambia la protagonista a lo largo de la historia? Entre las respuestas, los jóvenes señalaron como actos de injusticia el encarcelamiento del padre de la protagonista y la violencia ejercida contra las mujeres por parte de las autoridades. Como ejemplos de esperanza, destacaron el momento en que la niña decide disfrazarse de niño para poder salir de casa, conseguir alimentos y transportar agua para su familia.
El intercambio de ideas permitió profundizar en temas relacionados con los derechos humanos, la importancia de la educación, la igualdad de género y la capacidad de las personas para enfrentar situaciones adversas. Los participantes reconocieron que la valentía no siempre implica actos heroicos extraordinarios, sino también la decisión de seguir adelante, ayudar a los demás y mantener la esperanza en medio de las dificultades. Conocer las condiciones de vida y los desafíos que enfrentan personas en otros lugares del mundo les permitió desarrollar una perspectiva más amplia de la realidad y valorar aspectos que, por formar parte de su vida cotidiana, suelen pasar desapercibidos, como la posibilidad de estudiar, desplazarse libremente, expresar sus opiniones o convivir con sus familias en un entorno de paz.




