Huertos Escolares del Proyecto Lush II (2024-2025)

Hoy compartimos los avances en las instituciones Carlos Vicente Andrade, General Antonio Elizalde, Rafael Correa, Humberto Fierro y Gustavo Adolfo Bécquer.

Desafíos climáticos y primeras siembra

El inicio de las labores de preparación de terrenos y siembras se vio significativamente afectado por una intensa sequía que se extendió hasta mediados de diciembre de 2024. Este fenómeno climático generó graves problemas a nivel nacional, incluyendo incendios forestales y prolongados cortes de energía eléctrica, dado que gran parte de la generación del país depende de las hidroeléctricas. Para nuestro proyecto, la sequía implicó un retraso en las siembras y, lamentablemente, la pérdida de los cultivos en aquellos centros educativos donde se había logrado sembrar en octubre.

A pesar de estas dificultades iniciales, con la llegada de las lluvias, finalmente se pudo proceder con la siembra. Siguiendo uno de los objetivos centrales del huerto escolar —contribuir al cambio de hábitos alimenticios—, se priorizó el cultivo de hortalizas como acelga, col, lechugas, nabos, zanahoria, remolacha, rábanos y brócoli, entre otras; pero también se siembran productos como habas y/o papas.

Adaptación y primeros frutos

No obstante, el clima continuó presentando retos. Durante los meses de febrero y marzo de 2025, un exceso de lluvias provocó la pérdida de algunos productos en desarrollo. A pesar de estas adversidades consecutivas, el esfuerzo y la dedicación de las comunidades educativas han permitido que los cultivos se desarrollen y que se comiencen a obtener cosechas.

Es gratificante ver cómo estos alimentos empiezan a tener un impacto directo. Por ejemplo, en la Unidad Educativa Gustavo Adolfo Bécquer, los productos del huerto son utilizados por los estudiantes de segundo de bachillerato, quienes, como parte de su materia de proyectos escolares, preparan una comida para todos sus compañeros y profesores. En otras instituciones, también se organizan comidas comunitarias aprovechando las cosechas, mientras que en algunas se entregan los productos frescos a los estudiantes para que los lleven a sus hogares y los consuman en familia.

Estos huertos escolares, más allá de los desafíos, se reafirman como valiosas aulas vivas donde se cultiva la paciencia, la resiliencia y el conocimiento práctico sobre la producción de alimentos saludables.

A continuación, se presentan algunas fotografías de los huertos:

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