Más allá de la pantalla: aprender a comunicarnos mejor

El domingo 26 de abril se realizó un taller con los becarios de Cayambe, enfocado en reflexionar sobre el impacto de la tecnología en la comunicación y fortalecer habilidades básicas para el diálogo presencial, como la escucha, el respeto y la expresión.

La jornada inició con un breve sondeo sobre el uso del celular. La mayoría de participantes señaló que dedica entre tres y cuatro horas diarias a sus dispositivos, principalmente para consumir contenido en redes sociales como TikTok e Instagram. Este punto de partida permitió visibilizar un hábito cotidiano y abrir la puerta a la reflexión.

A continuación, se proyectó el video Look Up 2, que sirvió como detonante para un diálogo abierto. A partir de preguntas como “¿Qué parte les impactó más?”, “¿Se sintieron identificados?” o “¿Cuál es la diferencia entre estar conectado y comunicarse?”, los becarios compartieron ideas que evidenciaron una toma de conciencia importante. Reconocieron, por ejemplo, que el tiempo dedicado a las redes sociales podría aprovecharse mejor, que el uso constante del celular muchas veces les desconecta de lo que ocurre a su alrededor y que, en el entorno digital, no siempre es posible saber si lo que otros muestran refleja realmente lo que sienten.

En la segunda parte del taller, se pasó de la reflexión a la práctica. Los participantes se organizaron en grupos de cuatro personas y prepararon una conversación de dos minutos sobre un tema elegido por ellos mismos. Luego, cada grupo presentó su diálogo frente al resto. Este ejercicio permitió observar cómo se están desarrollando actualmente las habilidades de comunicación cara a cara.

Tras las presentaciones, se generó un espacio de análisis colectivo con preguntas como: “¿Qué conversaciones se sintieron más reales?”, “¿Qué hicieron bien algunos grupos?” o “¿Qué dificultó la comunicación?”. La mayoría coincidió en una autocrítica significativa: muchas de las conversaciones parecían más exposiciones que diálogos genuinos, lo que refleja una menor práctica de la conversación cotidiana.

El taller concluyó con varias ideas clave. Los becarios coincidieron en que las redes sociales no son negativas en sí mismas, sino que todo depende del uso que se les dé. También destacaron la importancia de encontrar un equilibrio en el uso del celular y de ser conscientes del tiempo que se invierte en el mundo digital.

Este encuentro dejó una reflexión clara: en un contexto donde estar “conectados” es cada vez más fácil, comunicarnos de verdad sigue siendo un desafío que requiere práctica, atención y presencia.

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