En el marco del proyecto Modelo de Alimentación Escolar Sostenible, impulsado con el valioso apoyo de SANE Japón y la Fundación Ajinomoto, compartimos con transparencia una decisión importante: la no continuidad del proceso en el Centro Educativo Comunitario Intercultural Bilingüe Rafael Correa.
Esta decisión ha sido tomada con profundo respeto hacia la comunidad educativa y tras un proceso de seguimiento cercano, diálogo constante y múltiples esfuerzos por sostener la implementación del proyecto en territorio.
Desde el inicio, el CECIB Rafael Correa fue considerado una institución con condiciones favorables para el desarrollo del modelo. Tanto su experiencia previa en la provisión de alimentación escolar, a partir del proyecto “Mejora de la calidad de vida de los niños…”, implementado por SANE Japón y JICA, como la apertura inicial de docentes y familias generaron expectativas positivas. Incluso, durante las visitas técnicas realizadas junto a nuestros aliados, se identificaron elementos que permitían proyectar una implementación viable, aunque con ciertos desafíos logísticos.
Sin embargo, conforme avanzó el proceso —especialmente en su fase inicial de diagnóstico y organización comunitaria— comenzaron a evidenciarse dificultades que, con el tiempo, se consolidaron como barreras estructurales. Entre ellas, la limitada participación de madres y padres de familia en las actividades convocadas, las dificultades para sostener turnos rotativos en la preparación de alimentos y las tensiones dentro de la organización comunitaria.
A pesar del acompañamiento permanente de nuestro equipo técnico, así como de los espacios de sensibilización sobre la importancia de una alimentación nutritiva y equilibrada, no fue posible generar el nivel de compromiso necesario para sostener el modelo. En particular, la carga de trabajo adicional que implica el proyecto —como la gestión de insumos, la preparación de menús planificados y el cumplimiento de procesos organizativos— no logró ser asumida por las familias, cuya prioridad cotidiana está centrada en sus actividades productivas.
Esta situación nos invita también a reflexionar sobre un aspecto clave: la percepción del valor de la alimentación escolar. En este caso, para muchas familias resulta suficiente asegurar que los niños reciban algún alimento durante la jornada, más allá de su calidad nutricional. Este enfoque, comprensible desde las condiciones de vida del entorno, representa, sin embargo, un desafío significativo para iniciativas que buscan mejorar de manera integral la nutrición infantil.
Como organización, esta experiencia nos genera sentimientos encontrados. Por un lado, preocupación al constatar que no siempre es posible avanzar al ritmo esperado en procesos comunitarios complejos; por otro, la convicción de que es fundamental respetar las decisiones de las comunidades y actuar con responsabilidad frente a los límites que estas establecen.
Asimismo, es importante señalar que, en el caso de los centros educativos comunitarios, el rol de las familias es determinante en la toma de decisiones. Las instituciones públicas, como los distritos de Educación y Salud, tienen una participación limitada en este tipo de procesos, lo que refuerza la necesidad de contar con un compromiso comunitario sólido desde el inicio.
En este contexto, y ante la decisión expresa de las familias del CECIB Rafael Correa de no continuar con el proyecto, hemos resuelto cerrar esta fase de intervención en dicha institución. Consideramos que insistir en su implementación, sin las condiciones mínimas necesarias, podría afectar tanto a la comunidad como al equipo técnico.
Agradecemos sinceramente a SANE Japón y a la Fundación Ajinomoto por su confianza, apoyo y compromiso con el bienestar de la niñez. Reafirmamos, además, nuestra voluntad de continuar trabajando en el fortalecimiento del modelo de alimentación escolar sostenible en aquellos espacios donde sí existen las condiciones para su desarrollo, como es el caso de la Unidad Educativa Humberto Fierro.
Seguimos convencidos de que una alimentación adecuada es un pilar fundamental para el aprendizaje y el desarrollo integral de niños y niñas. Por ello, continuaremos impulsando iniciativas que, junto a las comunidades, permitan avanzar hacia ese objetivo común. En este sentido, nos comprometemos a identificar una institución que reúna las condiciones necesarias para el desarrollo del proyecto y que pueda sustituir al CECIB Rafael Correa.
